A Nancy;


Eres una de las pocas mujeres que me incitas a hacer una reverencia,
aunque podría descifrarlo como que causas en mí algo que me incita a la nostálgia,
me petrifica y, me hace pensar en las cosas que no he vivido,
como arte de magia escucho de fondo un tanguito
que me extasía y, me transporta hasta tí.

Al momento que siento el hervor de la sangre
tras un erizo que recorre mi piel,
cierro mis ojos y, te imagino tras un vestidito ligero rojo,
(quizás blanco o tal vez... no lo sé)
y al compás de aquél tango mágico,
me entrelazo con tus palabras que me hace sentir mejor
(Mejor que antes, mejor que ayer, mejor que siempre).

Todos mis respetos a una mujer porteña,
de cabellos de oro
con palabras que me sonrojan
y me hacen sonreír.

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