Mis alas, mi castillo y mi partida

Estoy duro, frágil y desorientado, mientras comenzaba con el viento a volar, perdí el rumbo ya hace tiempo, caí sin poder aterrizar, trague polvo, rompi mis alas, perdí la memoria, y ahora no se quien soy.

Recuerdo que desperté herido, alguien me dijo que me vio caer, como un costal de piedras, levante tan alto el polvo que durante mucho tiempo nadie me podía ver.

Desperté y con el resto de mi maleta mal hecha, abrí mis ojos, al cielo mire y un gran llanto solté, grite, reclame y maldije el día en que por primera vez volé, maldije y maldije hasta que me causo placer, hasta que los que estaban a mi lado asuste, saliendo todos de mi presencia, solo se quedaron dos o tres, uno era mi hermano, otro quien al mismo tiempo con migo aprendió a volar, y otro (u otros).... eran quienes querían algo de mi, unos por bien, otros por curiosidad, y otros por robar...

Ellos, estuvieron a mi lado, cuando por fin me puse de pie, y aun herido, mis alas no pude extender, maltrecho mire mi castillo ruinas era lo que quedaba, esos que se habían ido, robaron lo único que me quedaba, pero no contaban con que mas valiosa era mi esperanza, y en ese momento mi orgullo regreso, enchido de rabia, subí a lo mas alto de aquellas tapias, abrí mis alas, rompí los vendajes, y un gran fuego mi entorno reconstruyo, grite mal diciendo a todos los que me dieron la espalda, a los que abusaron, mientras que aquel castillo rebosaba y vertía desde sus cloacas abundancia y felicidad, esa rabia que antes sentía transformose en serenidad, abrí aquellas puertas a todos los que se fueron, y les brinde nuevamente de lo mio, llene sus estómagos, embriague sus cabezas, y los llene de riquezas, pero algo no obtuvieron, el consejo de quien sabia, siguieron en su avaricia y engaño, siguieron hurtando, y yo de su pobreza (de todos sentidos) me seguía regocijando, no hubo uno que pidiera perdón, pero aquellos que conmigo se habían quedado recibieron de mi toda la abundancia y alegría de la que de mi sin pensarlo salia.

Pero llego el momento en que esas alas abiertas se volvieron a cerrar, me senté en mi trono y me eche a dormir, di el mando a los que me acompañaban, creyeron ser los reyes y el poder los ahogaba, embriagaron sus cabezas de engaños del mando, y a mi me quisieron hacer a un lado, Ignoraron que todo lo que tenían en sus manos era herencia y experiencia para ellos, pero se atragantaron por temor de que yo despertara, jamas tomaron agua para pasar todo lo que tragaron, y mientras me levantaban dormido de mi trono, para lanzarme fuera de mi castillo, abrí mis ojos y asustados, contra mi se volvieron, empuñaron sus armas a mi cueyo, pero olvidaron mis alas, olvidaron que esas armas respondían a mi mando, y se volvieron a ellos, lloraron, piedad pidieron y huyeron, mi hermano, también el que conmigo había emprendido el vuelo y los que por bien con migo se habían quedado, espectantes desde las torres solo miraron, les mire a los ojos y sonreía, regrese a mi trono y empuñando mi cetro, tome una desicion en silencio.

Un día al anochecer ordene que trajesen a aquel que me había visto caer, entonces le di mi capa y mi cetro, le di el mando de todo mi reyno, y en silencio a las puertas de mi castillo camine, anduve hacia el oeste y al ver la alborada; abrí mis alas, y volé con la noche, desde ese día nadie supo en ese reyno de mi, aquel hombre a quien cedí mi cetro, aun sigue gobernando,aquellos que estaban en las torres mirando, ahora son gárgolas que cuidan mi castillo, y uno de ellos es el vigía que a lo lejos espera ver mi llegada, pero no sabe que parte de mi ahí aun reside, pero aun así, saben que no me volverán a ver...

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